Ella iba en el metro, sentada justo frente a mi. Una chica de pelo castaño, ralo y mal peinada. El flequillo saltaba a la vista que se lo cortaba ella misma en la penumbra de su casa con unas tijeras mal afiladas. Era joven, muy joven, pero había algo en su gesto que la hacia parecer tremendamente vieja y decadente. Vestía toda de negro, una camisa con un sucedáneo de chorreras y una falda negra abombada en la cadera y mas estrecha a la altura de las rodillas. Ojos pequeños pero saltones del color de las cagarrutas de una rata. Cejas altas y arqueadas, apuntando hacia una frente abombada a los costados. En la nariz una cicatriz horizontal justo entre los dos ojos, probablemente un recuerdo de la infancia. La nariz porcina y ancha en la parte de la punta, justo donde debería ser más fina. La piel de las mejillas marcada por un terrible acne o quizás un derrame de acido sulfúrico. Los labios finos y la boca apretada mientras leía y subrayaba con un bolígrafo su libro. La piel de las piernas estaba ligeramente bronceada y parecía muy suave, la depilación era impecable. Las rodilla redondas apenas se diferenciaban de la pantorrillas regordetas. Los tobillos, sin forma, se unían a unos pies que se parecían demasiado a esos que dibujan los niños pequeños, esos que tienen dedos pero sin embargo no tienen talones. Unas chancletas negras, como no, dejaban ver unas uñas no muy bien cortadas, casi como arrancadas con los dientes. Los dedos meñiques tenían la uña del tamaño de un grano de arroz. Las manos aferradas a su libro, dejaba ver unos dedos regulares, ni muy gruesos ni muy finos, ni muy cortos, ni muy largos. Se podría decir que tenia unas manos bonitas, a no ser por las uñas carcomidas por la ansiedad.
Ella me vio mirando. Yo disimulé. Ella inclino su libro para que yo pudiera ver la portada. En ella una foto de Nietzche en blanco y negro. En el suelo entre sus pies descansaba su bolso, un bolso de tela marrón estampado con caballitos blancos, de él asomaba una botella de agua y lo que parecía un mantel de esos antiguos de algodón con cuadros blancos y rojos .De repente le mire las manos y temblaba… me pareció fascinante pero al mismo tiempo repelente, la mujer más tristisimamente hermosa que había visto en mi vida.
miércoles, 26 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
La Felicidad.
La felicidad, pero la de verdad, esa que nos hace temblar,
que nos hace emociarnos hasta las lágrimas, la felicidad que hace
que todo lo demás parezca un chiste de mal gusto,
que la humanidad nos parezca buena y maravillosa,
que la vida tome sentido y nosotros dentro de ella... esa felicidad se encuentra en el fondo,
pero muy, muy, muy en el fondo de un pozo... lleno de mierda.
que nos hace emociarnos hasta las lágrimas, la felicidad que hace
que todo lo demás parezca un chiste de mal gusto,
que la humanidad nos parezca buena y maravillosa,
que la vida tome sentido y nosotros dentro de ella... esa felicidad se encuentra en el fondo,
pero muy, muy, muy en el fondo de un pozo... lleno de mierda.
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